Saltear al contenido principal
Falsos Mitos Del Deporte

Falsos mitos del deporte

Alrededor del deporte se dan muchos consejos y se critican muchas prácticas creando confusión e incluso llevándonos a situaciones de riesgo para nuestra salud. Hoy, para evitarlo, desterraremos los mitos deportivos más extendidos.

Todas las actividades deportivas son saludables

El deporte es saludable hasta cierto punto y realizado correctamente. No todos los deportes son saludables para todas las personas ni en la misma medida. El deporte, mal realizado, puede llegar a ser peligroso y contraproducente así que antes de realizar cualquier actividad física deportiva, es recomendable buscar asesoramiento profesional.

A más sudor, más grasa quemada

Sudando se pierde agua y electrolitos. Nada más. La pérdida de peso producida se debe a la deshidratación y tras beber un vaso de agua se recupera. Además, la altas temperaturas ralentizan nuestro metabolismo basal, frecuencia cardíaca y presión arterial, haciendo que de hecho quememos menos calorías. Por lo tanto y en cualquier caso, no es recomendable ejercitarse en las horas de máximo calor, abusar de la sauna o hacer deporte con ropa no transpirable.

Los batidos de proteínas aumentan la masa muscular

En realidad, con llevar una dieta proteica adecuada y realizando entrenamientos de hipertrofia muscular, es suficiente para hacer que la masa muscular aumente. Además, es importante saber que existe un límite en cuanto a la absorción de proteínas más allá del cual no obtendremos más masa muscular sino que pondremos en riesgo nuestra salud, aumentando la probabilidad de tener problemas renales, osteoporosis o incremento de ácido úrico en sangre.

Grasa que se convierte en músculo y músculo que se convierte en grasa

Músculos y grasa son dos tipos de tejidos corporales, y éstos no pueden transformarse los unos en los otros del mismo modo que un corazón no se transforma en un hígado. La grasa es el depósito energético de nuestro cuerpo y cuando éste no tiene otros recursos energéticos más rápidos, como el azúcar, metaboliza la grasa transformándola en energía, pero no en otro tipo de tejido.

Por otro lado, cuando se deja de hacer ejercicio, las proteínas musculares se pierden, por lo que el músculo recupera el tamaño que tenía antes de la hipertrofia. Si entonces se mantiene la misma ingesta calórica, el exceso de energía se transforma en grasa que se almacena.

Quemar grasas de forma localizada

Lamentablemente debemos decir que no existe ningún ejercicio capaz de reducir la grasa de forma localizada. La grasa se pierde de todo el cuerpo, pero esta pérdida se nota más en las zonas donde hay más acumulada.

Al menos 45 minutos de ejercicio para quemar grasa

Cuando se realiza ejercicio, sea cual sea la duración e intensidad del mismo, siempre se quema grasa y glucógeno. La duración e intensidad del entrenamiento determinarán el porcentaje entre glucógeno/grasa. Al empezar, el cuerpo quema glucógeno, ya que es más fácil de metabolizar y es más accesible. Así que en los primeros minutos, nuestro combustible será más glucosa que grasa, en un 90:10. Sin embargo, a medida que pase el tiempo, el glucógeno se agota (es bastante limitado) y se empieza a consumir grasa para extraer energía. Cuanto más tiempo estemos entrenando, más aumentará la proporción de grasa utilizada.

Sin embargo, la grasa es más difícil de descomponer por lo que al cabo de la hora, comienza a aparecer la fatiga y se entra en catabolismo muscular (quema de proteínas). Las personas que realizan ejercicio físico de alta intensidad con frecuencia, consiguen activar su metabolismo de manera que siga quemando grasa hasta 24h después.

Fuente: Planeta Triatlon

Volver arriba